
En nuestro buscador "Que cocino" usamos grupos de ingredientes, en este grupo hemos añadido tres bulbos de sabor intenso que ofrecen resultados culinarios muy parecidos.
En crudo y sobre todo sofritos o asados, forman parte de la mayoría de recetas, sobre todo en guisos y podemos alternarlos y mezclarlos sin problemas.
Se trata de bulbos con un sabor intenso con un punto picante en la mayoría, están formados por capas y son bastante jugosos. Sobre todo las cebollas también las chalotas y los que menos los puerros que también son los más fibrosos.
Tenemos muchas variedades y disponibilidad durante todo el año, por lo que son un ingrediente útil y accesible en nuestras cocinas.
En crudo ofrecen un morder crujiente y jugoso, también un sabor intenso y picante. Dependiendo del bulbo y la variedad tienen un sabor un poco más suave y dulzón. La chalota tiene el sabor más matizado y recuerda algo al ajo. El puerro es mejor comerlo cocinado, pero si lo vamos a usar crudo hay que cortarlo muy fino.
Cocinados todos ellos suavizan su sabor cambiando el toque picante por un sabor dulzón, mayor en las variedades que ya lo son en crudo. Las chalotas y las cebollas francesas se suelen usar enteras por su tamaño tanto en guisos como al horno. Las otras cebollas o el puerro se cortan en trozos finos o pequeños para hacer sofritos o acompañar y saborizar guisos y estofados.
Por si solos tienen entidad para generar una sopa o personalizar un pastel salado como la quiché de puerros.
La cebolla es un bulbo de sabor intenso que tiene un aroma tan penetrante que afecta a los ojos cuando se corta, e incluso se usa para despejar las vías respiratorias. En la mayoría de las cocinas es uno de los ingredientes base, la tenemos a disposición todo el año tanto fresca como seca, aunque su periodo normal de recolección es en primavera y verano.
Su sabor se hace más dulce en verano y más picante en invierno, independiente de las múltiples variedades que hay, en las cuales tenemos variedades más dulces que otras. El picor lo pierde al cocinarla aumentando su dulzor.
Las cebollas tienen que pesar más de lo que se supone por su tamaño, tienen bastante agua en su interior.
La más grande de todas de color exterior ocre. Tiene un sabor intenso y es la más usual para cocinar. También se toma cruda aunque se suele rebajar su intensidad teniéndola un rato a remojo con agua y vinagre.
Funciona muy bien en asados y en sopas como la famosa sopa de cebolla.
Su carne es muy crujiente, también tiene un sabor intenso pero menos picante, su sabor no varia de verano a invierno. Muy buena para sofreír o para hacer cebolla caramelizada.
Se le llama así porque tanto su piel como sus laminas son de color morado, su sabor es picante, tienen un morder crujiente y dan un toque de color a los platos a los que se les añade. Es ideal para comer en crudo.
En verano es cuando son más suaves
Exteriormente es muy parecida a la cebolla amarilla o cebolla común pero suelen ser más pequeñas y tal como dice su nombre es la que tiene un sabor más dulce, que se agudiza en verano.
La mejor para freír, la estrella en los aros de cebolla rebozados.
Es como la cebolla común pero de un tamaño más pequeño, por lo que se usa mucho en asados usándolas peladas y enteras. Tienen un sabor más dulce y fino que la común.
Las cebollas se conservan bien en un sitio oscuro, seco y ventilado, hasta que se abre, a partir de entonces se tiene que conservar en la nevera unos días, mejor envuelta.
De aspecto estrecho y alargado como las cebollas cuando están tiernas. Los puerros mantienen el mismo grosor en toda su longitud, teniendo una gran parte de color blanco que no ha sido expuesta al sol y que está más tierna y jugosa, la parte superior de color verde es más dura.
Su sabor es más suave y dulce que las cebollas en general. Al ser muy fibrosos se aconseja consumirlos cocinados se volverán muy suaves, si se usa crudo hay que cortarlo en lonchas muy finas.
En la parte superior suelen tener bastante arena pegada, por lo que es aconsejable enjuagarlos antes de añadirlos a el guiso.
Es también una cebolla pero por sus características se especifica mucho en las recetas, es por ello que la incluimos como un ingrediente y no como una variedad.
Es más ovalada y estirada que las otras, también de un menor tamaño. Con una piel rojiza o amarillenta y un sabor aromático, suave y sutil aunque recuerda en algo al ajo. Muy típica en la cocina francesa y asiática.
Si no se tiene chalota se puede sustituir por la parte blanca del puerro y algún ajo.

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